martes, 3 de mayo de 2011

Un fin de semana de caos

Mi fin de semana empezaba bien. Bueno, no podía empezar mejor. Comenzaba con este conciertazo. Un espectáculo memorable. Como ejemplo, este tema que han colgado en YouTube. Esto sucedió el pasado viernes en La Riviera de Madrid:


Después un caos. Tocaba mudanza. Que es una buena noticia, ojo. Por suerte, me mudo a una casa mejor. Pero un caos. Quedas con la empresa que te va a hacer la mudanza a las 8 de la mañana y a las 9.30 no han aparecido todavía. Los llamas y te dicen que te habían intentado avisar de que les había surgido un imprevisto y que hasta las 11-12 no podrían empezar. Ea. Y llegan las 12.30 y siguen sin aparecer. Y llamas al comercial y te dice que su único compromiso es terminar la mudanza ese día, que ya llegarán cuando puedan (habían quedado en tener la mudanza terminada sobre las 3 de la tarde). Y que si empezamos con malos modos, se cancela. Y te cuelga. Situación de crisis, claro. Tenía que dejar libre el piso antiguo para el 1 de mayo y, de repente, el día anterior, parece que no viene. Y pasan las horas sin que llegue nadie ni el tipo coja el teléfono. En fin. Pero a las 2 de la tarde llegaron y, por suerte, completamos la operación con éxito. En nueva casa, con las cajas por todas partes. Seguimos deshaciéndolas, colocando todo donde buenamente podemos.

Con el lío de la mudanza, poca atención pude prestar al draft de la NFL, aunque gran parte de la chicha se ventiló entre el jueves y el viernes. Sin embargo, no me resisto a apuntar una serie de cuestiones que me gustaría destacar del evento.

La primera, el absoluto rechazo que despierta ya la figura de Roger Goodell. A un tipo tan encantado de conocerse a sí mismo como él y tan preocupado por su imagen pública como el actual comisionado de la NFL, esto no le puede haber resultado indiferente:


Sí, queremos football.

Abundan en estos momentos las evaluaciones sobre lo que han hecho cada una de las franquicias en el draft. De la A (sobresaliente) a la F (suspenso), las hay de todos los colores. En general, coinciden en señalar a Lions y Bucs como mejores alumnos y a Bears y Cowboys como peores. Sin embargo, todas estas calificaciones chocan con una dificultad insuperable: que cuando se debe evaluar cómo ha elegido cada equipo es a final de temporada (como poco), cuando los seleccionados hayan tenido oportunidad de demostrar lo que valen. Nadie habría otorgado una matrícula de honor a los Patriots el día después de elegir a Tom Brady en sexta ronda. Y probablemente es la mejor decisión que ha tomado la gerencia de esa franquicia en toda su historia. Demos tiempo.

Sin embargo, el draft sirve para ver cómo tratan de solucionar los equipos sus carencias. Nos sirve para saber qué es lo que creen más prioritario reforzar. Aunque en ocasiones no se seleccione al jugador de la posición más necesaria, sino al mejor (criterio de best player available frente a most needed position), las necesidades condicionan las elecciones, sin duda.

La operación más sorprendente fue la protagonizada por los Atlanta Falcons. En un movimiento que poco menos que suponía renunciar a las demás elecciones de esta temporada y buena parte de la siguiente, los Falcons consiguieron elegir en el sexto lugar de la primera ronda. Y en un equipo ya muy potente, que dijo adiós a la temporada tras recibir 48 puntos en su propio estadio, no fue para reforzar la defensa. Esta parecía la principal carencia de Atlanta. Sin embargo, los Falcons tiran la casa por la ventana para reforzar su ataque aéreo. Ni siquiera les vale para seleccionar al jugador que querían. Buscaban a A.J. Green (elegido por los Bengals en cuarto lugar) y se llevan a Julio Jones.

La jugada es muy arriesgada, y no solo porque (posiblemente) no haya podido ser ejecutada según lo planeado. Entre los que relativizan la importancia del draft (casi se podría confeccionar un equipo con opciones de luchar por el anillo entre jugadores que ni son drafteados), se incide en que si hay una posición en la que el dominio universitario no garantiza el buen rendimiento profesional, esa es la de receptor. Porque los defensores universitarios no son superdotados físicos, como los jugadores de las secundarias profesionales, y para muchas estrellas universitarias poco menos que es suficiente con echarse a correr hacia adelante, porque sus defensores no pueden cogerlos. En la NFL es diferente. En la NFL se enfrentan a portentos físicos. No es suficiente con tirar p'alante. Hay que trabajar duro, y a jugadores acostumbrados al jabón les cuesta. A algunos les cuesta trabajar el playbook y ser disciplinados.

No siempre sucede, pero si observamos el listado de ganadores del Fred Biletnikoff Award, que se da al receptor universitario más sobresaliente, encontramos varios casos de portentos universitarios cuya adaptación al mundo profesional fue (o está siendo) dura, como Michael Crabtree o Mike Hass (ahora en la UFL). También encontramos a jugadores como Larry Fitzgerald o Calvin Johnson, que no necesitan presentación. Pero, en general, el riesgo es alto. Sin la actitud adecuada, el aterrizaje es duro. Si no, que se lo pregunten a Mike Williams (el de Seattle), que ha necesitado muchos golpes hasta darse cuenta de que sin trabajo el triunfo profesional es imposible.

Además, encontramos bastantes casos de receptores no drafteados que se revelan como auténticas estrellas en la NFL: Wes Welker, Anthony Armstrong, Miles Austin, Davone Bess, Malcom Floyd, Antonio Gates (este, probablemente el mejor tight end de la historia, ni siquiera jugó al football en la universidad) y Lance Moore, por nombrar a algunos de los receptores en activo más conocidos que no fueron seleccionados en el draft.

Que conste que encontramos ejemplos en todas las posiciones (en la de running back, sin ir más lejos, tenemos al líder absoluto en yardas de carrera de la pasada temporada, Arian Foster, y al líder entre los novatos, LeGarrete Blount), pero la de wide receiver es quizá la más representativa.

Los Falcons han actuado como si solo les faltase una pieza para completar el puzzle, renunciando a casi todo para ello, y me da la sensación de que apuntan al lugar equivocado. Para consuelo de sus aficionados (sobre todo si son supersticiosos), el equipo que más puntos recibió en un partido de playoffs en 2010 terminó ganando la Super Bowl en 2011 sin reforzar significativamente (por lo menos en cuanto a nombres) su defensa en las primeras rondas del draft.

¿Y el lockout, qué? Pues como el fin de semana en general. En un caos que estamos. A última hora del viernes, la Corte de Apelación estimaba preliminarmente la petición de la NFL de que se suspendiese la resolución de la juez Nelson. El cierre patronal volvía a estar en vigor. Pero esa decisión de la Corte de Apelación es provisional, no definitiva. En breve se volverá a pronunciar sobre el asunto de forma definitiva. La NFL pide que se respete la vigencia del lockout hasta que se llegue a un acuerdo. Incluso llega a decir que el litigio se resolverá antes del inicio de la temporada, por lo que la medida cautelar concedida por la juez Nelson no sería necesaria. Veremos.

El primer gran perjudicado del recierre patronal parece Arizona. Se dice que tenían cerrado el intercambio por el que Kevin Kolb llegaría a los Cardinals. Eso explicaría que en una de las franquicias que peor tiene cubierta la posición de quarterback no se hubiese seleccionado a ningún jugador de ese puesto en el draft.

A todo esto, y cambiando radicalmente de tema, el Dépor se nos va a Segunda. Soy muy pesimista. El calendario que tenemos por delante es terrible. En estos momentos, casi firmaba salir la próxima temporada en Segunda División. Porque mucho me temo que en caso de descenso, el Dépor desaparece. Sin los ingresos de televisión que otorga la participación en Primera División, veo complicado que podamos malpagar como hasta ahora las cuantiosas deudas que hemos acumulado (y que, dicho sea de paso, han servido para construir memorables momentos como la Liga ganada o el Centenariazo). Solo espero que en los cuatro partidos que quedan hasta el final de temporada técnicos y jugadores se dejen los huevos. Contra el Hércules y el Atlético de Madrid no parecían ser conscientes de que la entidad se juega la vida. En fin, ya habrá tiempo (en su caso) para lamentarse.

Por cierto, el mismo entrenador que recriminaba a otro entrenador (que luego le venció en su propio estadio) que alinease a suplentes ("tirando el partido") frente a un equipo que no jugaba en su liga, hace lo propio cuando le conviene. La coherencia no está de moda. Y si no me creéis, seguid leyendo.

Sobre el asesinato del asesino

[A continuación, una reflexión filosófico-política que desagradará a los amantes de los fines sobre los medios; nada tiene que ver con el fútbol americano, por si os la queréis ahorrar]

Luego, para rematar el fin de semana, está lo de Bin Laden. No sé lo que habrá sucedido realmente. Fíate tú de las versiones oficiales. Pero bueno, ciñéndonos a la versión oficial del gobierno estadounidense, el asunto no puede resultar más escabroso. Vaya por delante que a nadie con dos dedos de frente le puede apenar la muerte de este malnacido. Un tipo que merece el mayor de los desprecios. Pero el proceder de los Estados Unidos no le va a la zaga.

Cuando conviene, a muchos se les llena la boca con expresiones tan rimbombantes como "estado de derecho", "derechos humanos", democracia o libertad. Se usan con mucha frecuencia para dar por sentada una superioridad moral que luego desmiente la propia actuación de los que las pronuncian. Invocan los derechos humanos o el estado de derecho solamente cuando les conviene.

Desde tiempos de los romanos, cuyo mayor legado es la lengua y, sobre todo, el derecho, cualquier sociedad mínimamente civilizada condena y excluye la aplicación de la Ley del Talión. La administración de la justicia debe recaer en un tercero independiente, sin interés en el resultado del pleito. Es una premisa fundamental para que exista justicia. Y elemento esencial e indispensable para que un Estado pueda considerarse como "de Derecho".

La Declaración Universal de los Derechos Humanos viene a plasmar lo anterior en su artículo 10. "Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal". Quién no estaría de acuerdo con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, solo un ser maléfico podría, ¿verdad?

Sobre estas bases (entre otras), todos los que se hacían llamar "demócratas" condenaban enérgicamente la organización por parte del Gobierno español de un grupo dedicado al asesinato de terroristas. Los famosos GAL. Esto es algo que no cabe en un Estado de Derecho. Es ponerse a la altura de los terroristas, decían con buen criterio algunos. Qué menos que ponerlos a disposición de la justicia (por poco equitativas que resulten sus decisiones algunas veces) y que los tribunales dicten la sentencia que corresponda. Eso es lo que se entiende que debe hacerse en una sociedad mínimamente civilizada.

No siempre. Parece que hay un límite a partir del cual los juicios no resultan necesarios. No hace falta una investigación rigurosa para determinar qué asesinatos son imputables, y en qué medida, a una persona. Ni hace falta escucharla. En esos casos, ya no hablamos de "guerra sucia", sino que aplaudimos las acciones de estos valientes militares. Y poco menos que salimos a las calles a celebrarlo. Como los que celebran la comisión de atentados terroristas, los asesinatos de personas.

En un alarde de coherencia, los mismos que abominaban a los GAL aplauden con admiración el asesinato de Bin Laden y parecen obviar que también han muerto otras personas (inocentes o no, da igual) que lo acompañaban. Es curioso cómo todos los aduladores de las barras y estrellas se olvidan de estos "insignificates" daños colaterales. Bin Laden representa el mal, no hace falta juicio para acreditarlo. Y cueste lo que cueste, que algo habrán hecho si están a lado de ese pérfido personaje.

Los juicios, para jipis harapientos. Para la "izquierda más dogmática" o, por qué no, "trasnochada". Ahora resulta que defender la aplicación de la justicia y no de la venganza es "de izquierdas" (hasta los cojones de la eterna dicotomía izquierda-derecha, siempre se reduce todo a eso). Lo que hay que leer.

Escudémonos en "la alegría de las víctimas". Demencial. Cualquier víctima de cualquier delito se alegraría del mal causado a su agresor. Si a un familiar le pegan una puñalada, es normal que uno le desee otro tanto de lo mismo al agresor del familiar. Sea un terrorista o un delincuente común. Por eso las víctimas no deben ser jueces. Elemental. Pero no, en este caso se utiliza la "cercanía a las víctimas" como justificación. Ojo, que también se hace con frecuencia a escala nacional. Las víctimas siempre pedirán venganza, pero lo que merecen es que se administre justicia hacia sus agresores.

A mí me parece una barbaridad. Cómo no. No es justicia, es venganza. Y me quedo perplejo al leer opiniones de "demócratas" y "defensores del estado de derecho" que halagan la acción de los Estados Unidos. Una acción sin juicio previo, invadiendo sin permiso alguno un territorio sobre el que carecen de jurisdicción y asesinando a inocentes de por medio.

Dos ejemplos rápidos, de conocidos periodistas. Uno, además, es aficionado al fútbol americano (y de los Packers). Pedrojota Ramírez y Manuel Marlasca. El primero, uno de los descubridores oficiales de los GAL y, por supuesto, primeros en condenarlos, aplaude el asesinato y justifica su legitimidad en que el Congreso de los Estados Unidos autorizó el crimen. Cojonudo. Basta con que el poder legislativo autorice un asesinato para que sea legítimo. Acojonante. Qué fácil sería acabar con los derechos fundamentales de la persona, ¿no? Bastaría con que otras 300 den su voto para ello. Baratico, baratico. No, no cuela, colegas. No es tan fácil.

El segundo caso me deja aún más perplejo. Marlasca no solo ensalza la acción, sino que en su Twitter habla con admiración de la persona que ejecuta al terrorista. Me quedo con esta perla: "Qué fuerte saber que hay un tipo que hoy o mañana le va a contar a su chica o sus hijos que se picó a Bin Laden". Escribe esto después de retuitear las palabras de otro que tal baila, que dice "Right now, somewhere on planet Earth, a U.S. Navy Seal is walking around thinking 'I just shot Osama bin Laden in the face'. Unbelievable". Toma ya.

No, lo vuestro es incompatible con la defensa del estado de derecho y de los derechos humanos más elementales. Estáis a su favor cuando os conviene. Lo siento, pero no vale. No sé lo que es "lo vuestro", pero me da miedo. Bien retratados quedáis, eso sí.

Incluso parece que la mera reflexión está prohibida. En la que se autodenomina "tierra de los libres" en su propio himno, la libertad de pensamiento está perseguida (aunque lo de los himnos inapropiados da para tema aparte, porque cierta entidad deportiva, sabéis de cuál hablo, incapaz de asumir las responsabilidades derivadas de una derrota dice en su propio himno "cuando pierde da la mano / sin envidias ni rencores / como bueno y fiel hermano"). Si el trapo de las barras y estrellas está de por medio, nadie puede cuestionar la corrección de las actuaciones. Uno de los poquísimos que lo ha hecho es el jugador de los Milwaukee Bucks de la NBA Chris Douglas-Roberts, que en su cuenta de Twitter escribió lo siguiente:

It took 919,967 deaths to kill that one guy.
It took 10 years & 2 Wars to kill that...guy.
It cost us (USA) roughly $1,188,263,000,000 to kill that...........guy. But we #winning though. Haaaa. (Sarcasm)


Como no podía ser de otro modo, en una tierra de fanáticos le están moliendo a palos. No se puede cuestionar el pensamiento único, más potente todavía cuando se disfraza con el uniforme de la libertad (qué bonita palabra). Esto contesta al aluvión de críticas Douglas-Roberts, que ya puede irse buscando un contrato por el baloncesto europeo:

what's stupid about what I'm saying? Please tell me. I'm against MORE people dying for no reason. What's dumb about that?

Whatever happened to our freedom of speech? That's the problem. We don't want to hear anything that isn't our perspective.

What I'm sayin has nothing to do with 9/11 or that guy. I still feel bad for the 9/11 families but I feel EQUALLY bad for the war families.


Al anterior se le pone a parir. A otros que escriben estupideces como "desde la muerte de Hitler no veía a la gente tan contenta por la muerte de alguien" (Hakim Warrick, Phoenix Suns; y tú qué habrás visto cuando murió Hitler) se les aplaude. No importa el discurso con tal de que se alinee con la postura que más conviene.

EDITADO: parece que a Mendenhall también le ha dado por pensar, como podéis leer aquí.

Para rematar la jugada, los superhéroes tiran el cadáver al mar (comportamiento típico de delincuentes comunes). Por lo menos, eso dicen. La excusa, que su hipotética tumba no se convierta en lugar de peregrinación y exaltación del terrorismo. Como si ese malnacido no fuese ya un mártir. Y esto no sirve sino para que se abran las especulaciones sobre la situación real de este ex-empleado de la CIA. Ay, si hablase Bin Laden en un juicio de cómo colaboraba con los Estados Unidos en sus inicios. Menudo marrón, ¿no? Pues nada, lo asesinamos y tiramos el cadáver al mar. Un comportamiento propio de un Estado de Derecho, del defensor de la democracia y de las libertades en todo el mundo. ¡Iu es ei, iu es ei!

Venganza pura y dura. Volvemos a los tiempos de la Ley del Talión, ovacionada casi unánimemente por los líderes políticos y de comunicación, partidarios (o eso dicen) del "estado de derecho". Queda claro que lo de "estado de derecho" es un mero nombre, vacío de contenido. STAT ROSA PRISTINA NOMINE, NOMINA NUDA TENEMUS. De la rosa nos queda únicamente el nombre.

Bueno, quizá todo esto forma parte de la naturaleza humana. No en vano, desde que se tiene constancia, el ser humano ha estado siempre, siempre, siempre en guerra. Matándonos los unos a los otros, ya sea por argumentos cuya prueba resulta imposible (la religión), ya sea por poder ordenar qué debe hacer alguien, argumento exaltado frecuentemente mediante la idea de alzar un trozo de trapo sobre un territorio, idea que conmueve a masas −eso es lo que es una bandera, un trozo de trapo que mueve voluntades− (política), ya sea para obtener una mayor cantidad de medios de pago (la economía). Siempre a hostias. Siempre hay una excusa para ello.

El ser humano es maravilloso.

7 comentarios:

  1. Me encanta leerte, porque en cada artículo dices verdades como puños. Y comparto cada palabra que dices en el artículo, sobre todo la parte de Bin Laden.

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  2. Sólo el tiempo dirá si los Falcons han acertado o no. Un dato relevante. En jugadas de más de 20 yardas los Falcons fueron el penúltimo equipo de toda la NFL el año pasado. Ganaban los partidos, por poco, y esto se debe en gran medida a la ausencia de jugadas explosivas.

    El equipo buscaba un jugador dominante, en defensa o en ataque. Y no lo iban a conseguir con la elección 27. En defensa sólo veían uno en este draft, Von Miller, que se fue con el nº 2. En ataque había dos: Green y Jones. Fueron a por el que pudieron. Si no lo hubieran querido no lo habrían elegido.

    Es cierto que un WR es una elección delicada, pero no lo es menos la de un DE, que es lo que de verdad necesitaba Atlanta. Estos sí que no ayudan nada durante su año de rookie (salvo Orakpo de los Redskins).

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  3. Pensaba que eras politicamente incorrecto y es lo que más me gusta cuando te leo pero hoy tengo la opinión que el blog se ha titulado "buenismo innecesario"

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  4. Gracias a todos por vuestros comentarios.

    En cuanto al tema Falcons: sigue sin convencerme. Si lo que de verdad necesita Atlanta es un DE o, en general, "pass rush", que lo busque. Aunque parezca que no lo hay, suele haberlo. Y no tiene por qué estar en el top 10. Y aunque no aporte inmediatamente, bueno sería elegir a alguien que pueda hacerlo a medio plazo.

    Ejemplos: Clay Matthews. Un "endbacker", como le llaman algunos. Una sorpresa. Los Packers lo tenían bien controlado (por eso hicieron un "trade-up" en ese draft), pero no se esperaba de él ni mucho menos lo que es hoy (en la universidad no destacaba tanto). No fue top 10 y aportó desde su primera temporada. Otro ejemplo de "pass rusher" tapado es Cameron Wake. Este tuvo que buscarse la vida en la CFL hasta tener su oportunidad en NFL. Para mí, de los mejores defensores de la pasada temporada.

    Con esto quiero decir que si tu necesidad principal está en la defensa tienes que hacer tu trabajo para encontrar talento. Haberlo, haylo.

    Sobre el segundo comentario: no pretendo ser "políticamente incorrecto". De hecho, es una expresión que no me gusta nada. Suele emplearse para justificar opiniones populistas y sin base racional. Las opiniones "valen" lo que valen sus argumentos. No deben juzgarse por quién las diga ni por lo que digan, sino por los argumentos que las soportan. Yo intento justificar mis opiniones. Es lo que hago en esta entrada. No se trata de "los Estados Unidos hicieron bien" o "lo hicieron mal", sino de la "calidad" de los argumentos que se aportan. Si no te gustaban los GAL, esto tampoco puede gustarte.

    Personalmente, cuanto más se sabe de la operación, más repugnante parece: torturas para obtener información, ejecución de un hombre desarmado (por malnacido que sea), tiros en la nuca a los que estaban en la mansión... No es buenismo. Combate mis argumentos, aporta contraargumentos. No me gusta que los fanáticos impongan su vía de los hechos, ya sean islamistas o de las barras y estrellas. Que, insisto, a veces olvidamos cuál es el único estado que arrojó una bomba atómica contra población civil (dos veces), a la vez que nos alarmamos porque otros estados "malos malísimos" también las tienen.

    Saludos.

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  5. Let's go Bucs10 de mayo de 2011, 15:47

    El draft de este año me ha parecido...

    Bah, yo de lo que quiero hablar es de Bin Laden.

    ¿El fin justifica los medios? Pues dependerá del fin y de los medios. En este caso, tiendo a pensar que el fin es tan rotundamente legítimo (eliminar al mayor terrorista de la historia universal, que se ha jactado durante 20 años de serlo) que me parece complicado encontrar argumentos para criticar la operación. Además, si, como parece, no se ha matado a ningún inocente (porque si formas parte de la corte de Bin Laden, estás en su casa y lo proteges, es difícil mantener que eres un inocente y, sobre todo, sabes a lo que te expones), me parece todavía más complicado encontrar argumentos en contra.

    En definitiva, ¿cuál es el daño causado? ¿cuál es el beneficio obtenido? ¿es proporcional? Si me dices que no, creo que es complicado que nos pongamos de acuerdo.

    Por otro lado, las diferencias con los GAL son tales, que me parece que la comparación no es de recibo. No es posible comparar, por un lado, que dentro del Estado se cree una organización ilegal, clandestina, cuya existencia se niega y que utiliza exactamente los mismos medios que los terroristas, con, por otro lado, una operación militar, llevada a cabo por el ejército (que es una institución pública y legitimada democráticamente), en un contexto bélico y que consiste en una eliminación selectiva de uno de sus principales enemigos. Yo estoy en contra de los GAL porque un Estado no puede crear una organización ilegal y secreta para secuestrar a Segundo Marey (y negarlo) o para secuestrar, torturar y enterrar con cal viva a Lasa y Zabala (que suponemos que eran terroristas muy malos, pero respecto de los que no existía ni milésima parte de constancia y conocimiento que Bin Laden).

    Yo soy el primero en criticar a EE.UU. por su prepotencia, imperialismo, imposición de valores y un montón de cosas más (entre otras, por ejemplo, lo de las bombas atómicas, que me recuerda al libro plagiado por Ana Rosa Quintana: ya nadie se acuerda de ello). Por matar al mayor terrorista de la historia, pues como que no.

    Saludos

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  6. Estoy totalmente de acuerdo con el último comentario del aficionado de los Bucs, pero solamente en relación con sus impresiones sobre el draft. En el resto discrepo.

    No estoy de acuerdo en su apreciación sobre el fin y los medios: ni el fin es tan legítimo ni los medios tan proporcionados.

    Empiezo por los medios. Obviaré las dos guerras y el casi millón de muertos que alguno invoca, ya que entiendo que matar a Bin Laden no era el único fin de esas operaciones. Empezamos por las torturas a personas encarceladas en Guantánamo, muchas de ellos inocentes. Injustificables, por muy culpables que sean. Seguimos por la violación de la soberanía de otro estado. No parece demasiado grave, siempre que no sea el propio, claro. Seguimos por los asesinatos de los acompañantes. Estar bajo el mismo techo que un afamado y presumido terrorista no es un delito. Si crees que ser su mujer es un delito que debe conllevar (sin juicio previo, por supuesto) la pena de muerte, en efecto, estamos en profundo desacuerdo. Para terminar la faena, matan a un tipo desarmado. ¿Hacía falta matarlo, era imposible que los soldados (teóricamente) mejor preparados del mundo asesinasen a un viejo desarmado para evitar su evasión? La respuesta es obvia.

    Estos no secuestraron a Segundo Marey, sino a cientos de personas en Guantánamo, a las que someten a torturas y tratos inhumanos. Comparable, como poco. No torturan y entierran con cal viva a Lasa y Zabala, pero sí lo hacen con los acompañantes de Bin Laden (al que tiran al mar). La diferencia, eso sí, la publicidad y oficialidad de los agentes. Unos, negados y encubiertos, otros públicos y halagados. Insisto en que por muy públicos y "oficiales" que sean no están legitimados para violar los derechos humanos y el derecho internacional.

    Y el fin: no es matar "el mayor terrorista de la historia universal". Es matar al que dice ser mayor terrorista de la historia. El matiz es importante. Habrá quien piense que solo por presumir de ello merece ser asesinado, pero como no se le ha juzgado no sabemos (o sabemos poco) hasta qué punto Bin Laden participó en los atentados que él se atribuye. El proceso penal no es un capricho, ayuda a conocer la verdad de los hechos. Yo no sé si Bin Laden diseñó los atentados, los alentó, les dio apoyo financiero o fue un mero inspirador (un "símbolo"). Y, desde luego, no tengo claro que haya sido el mayor terrorista de la historia, por mucho que él diga que lo fue y los Estados Unidos estén de acuerdo con él.

    Terminando con el fin, podría llegar a entender la necesidad del asesinato si Bin Laden estuviese preparando un atentado inminente y su muerte lo frustrase. Un daño grave e inminente. Pero nada indica que fuese así.

    Lo que entiendo nadie pone en duda es que la operación conllevó diversas violaciones muy graves y fragrantes de derechos humanos y del derecho internacional. Entiendo, pues, que los que la defienden están de acuerdo con que no son derechos universales ni irrenunciables, inherentes a la condición humana, sino que "depende" del caso.

    Y termino: estar de acuerdo con esto también implica estarlo con la pena de muerte (realmente ni siquiera, porque la "pena" implica un juicio previo). Creo que tampoco resulta coherente considerarse "constitucionalista" y defender la pena de muerte. Tanto es así, que con la Constitución Española en la mano, no cabe ni una pena más leve: la cadena perpetua. La reinserción del delincuente es el único fin de la pena constitucionalmente reconocido. Que lo sepa quien se declare constitucionalista, porque esto forma parte del "núcleo duro" de la Constitución, de los derechos y libertades fundamentales reconocidos en ella.

    Saludos polémicos.

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  7. Let's go Bucs12 de mayo de 2011, 16:44

    Me alegro mucho de que estemos completamente de acuerdo en nuestra valoración del draft, que es el tema importante.

    En cuanto al tema secundario de Bin Laden. Creo que estás practicando uno de los deportes nacionales favoritos: cogérsela con papel de fumar.

    En cuanto a la comparación con los GAL, creo que el dato fundamental es la legitimación democrática existente en este caso e inexistente en el otro. La actuación de una institución legítima frente a la de una organización terrorista. La publicidad frente a la clandestinidad. Para mí son incomparables.

    En cuanto al resto, podemos centrarnos en lo que más nos interese para defender nuestra postura. Y que conste que para mí la muerte de Bin Laden no es un acto de justicia. En eso discrepo con los que mantienen esta posición. Es una operación militar destinada a eliminar a un “autodeclarado” enemigo de la sociedad occidental y del mundo moderno. Es una operación de defensa. No es la ejecución de la pena de muerte como expresión de la aplicación de justicia.

    ¿Que lo ideal hubiera sido que se le hubiera capturado y juzgado? Pues claro. ¿No hubiera preferido EE.UU. capturarlo, torturarlo en Guantánamo y obtener toda la información posible? Digo yo que sí. ¿Por qué no lo hizo? Pues porque no era posible. Eso, o los yanquis son idiotas. Y salvo para la geografía, suelen ser bastante listos.

    Y aquí es donde entramos en el interesante mundo del papel de fumar. Podemos cuestionar absolutamente todo. Que los que vivían en casa de Bin Laden eran inocentes, que la mujer de Bin Laden era una persona respetable y ajena a que su querido esposo era el hombre más buscado del mundo, a que Pakistán es un Estado amigo de la democracia y que hubiera dado permiso para actuar en su territorio, que Bin Laden realmente se inventó todo lo de Al-Qaeda para poner de moda su marca de turbante... Sobre el papel todo se puede sostener, pero seamos realistas. No perdamos el sentido común, por mucho que los argumentos que utilicemos sean aparentemente lógicos. Si tenemos que respetar todos y cada uno de los derechos indiscutibles, inalienables y absolutos que mencionas en tu contestación, la única forma de detener y ajusticiar a Bin Laden habría sido que él voluntariamente se hubiera entregado a EE.UU.

    Con lo “del fin y los medios” a lo que me refiero es que no se puede ser absolutista en las posiciones. Por ejemplo, yo estoy en contra de las guerras. Me considero incluso pacifista. Ahora bien, te puedo asegurar que cuando a Israel se le ocurre de cuando en cuando masacrar al pueblo palestino al que tiene recluido detrás de un muro de hormigón, no habría nada en el mundo que me hiciera más feliz (salvo que el Estudiantes ganara la ACB con autocanasta de Felipe Reyes en el último segundo) que hubiera una intervención militar contra Israel para impedir que sigan violando los derechos de los palestinos.

    ¿Estaría en ese caso a favor de la pena de muerte y de las guerras? Yo creo que no. Hay situaciones y situaciones. No se pueden aplicar los mismos parámetros independientemente del caso, porque puede fácilmente darse el resultado de que, con argumentos aparentemente lógicos, lleguemos a conclusiones absurdas.

    Saludos

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