viernes, 10 de septiembre de 2010

Enfrentamiento bloguero: 16 o 18

Hace una semana tuve la oportunidad de entrometerme en el blog de Jordi, Illegal Return. Creo que a esas colaboraciones interblogueras las llaman los entendidos crossover de blogs. Hoy tenemos la suerte de contar con su colaboración. Supongo que ya conoceréis el blog y a su autor. Lo contrario sería imperdonable, así que estáis tardando.

Como algunos habréis adivinado, no me gustan las ñoñerías. Este blog se llama Rudeza Necesaria, y debe hacer honor a su nombre. Por eso, y coincidiendo con el inicio de las hostilidades en la NFL, traemos a Jordi pero no para recibir flores, sino para un duro enfrentamiento dialéctico. Vaya por delante mi agradecimiento por su colaboración. La verdad es que ha sido muy flexible en las negociaciones y no se ha hecho de rogar tanto como uno de sus ídolos, el 4 de Minnesota. Tampoco ha recurrido a un holdout para mejorar la retribución por su aportación, a pesar de que su caché ha ido subiendo desde que llegamos al acuerdo inicial.

Sin más gilipolleces, planteo el debate: ampliación de la temporada regular a 18 partidos, ¿sí o no? Como sabéis, Roger Goodell, el jefe de la NFL, está decidido a incrementar el número de partidos de regular season de los 16 actuales a 18. 2 partidos más, y 2 partidos menos de pretemporada, que pasaría a constar de 2 encuentros en vez de los 4 actuales.

Como también nos interesa conocer vuestra opinión, se abre encuesta: ¿16 o 18? [Nota ortotipográfica: no pongo tilde en la o que separa ambas cifras porque aunque la RAE sigue recomendando su uso para evitar confusiones con el número 0, me parece del todo innecesario. Si alguien se confunde debe graduarse la vista. Esto es lo que dice el Panhispánico de dudas: Por razones de claridad, ha sido hasta ahora tradición ortográfica escribir la o con tilde cuando iba colocada entre números, para distinguirla del cero: 3 ó 4, 10 ó 12. La escritura mecanográfica hace cada vez menos necesaria esta norma, pues la letra o y el cero son tipográficamente muy diferentes. No obstante, se recomienda seguir tildando la o en estos casos para evitar toda posible confusión.]

Finalmente, debe saber el lector que cada uno de nosotros preparó su parte sin conocer la del otro. Vamos, que lo hicimos a ciegas.

El 18 por excelencia de la NFL
Comenzamos con la opinión de Jordi, que defiende la ampliación. Siguiendo sus instrucciones, para ambientar la lectura de sus alegaciones, 18 Days, de Saving Abel.



A partir del siguiente punto y aparte, todo cosecha de Jordi, como reconoceréis por su estilo (y letra Arial, típica de su blog).


Recogiendo el guante que en su día me lanzara 555, acepto el desafío y participo, todo un placer, en su magnífico blog, para disertar sobre la conveniencia o no de ampliar la temporada regular –o regular season-, hasta los dieciocho partidos (18-regular-game-season ó 18Rgs). Empezaré posicionándome claramente a favor de aceptar la propuesta aprobada por los dueños de las franquicias de la NFL. Es más, creo que, en la balanza de la consideración serena en la que dicho planteamiento debe ser sopesado, el fiel se inclinará hacia el platillo del grupo pro-ampliación. Este artículo rebatirá, uno por uno, los impedimentos de los que se oponen a la 18Rgs y al final de su lectura, no tengo duda alguna, su buen juicio les conducirá a la misma conclusión que defiendo.

LA NFL COMO NEGOCIO. Empezaré recordando una verdad universal que a menudo se olvida: la NFL es un negocio vehiculado a través del deporte y no al contrario. Como tal, los empresarios que se juegan sus buenos dineros, tienen el derecho de tomar todas aquellas medidas que tiendan a aumentar sus cuentas de ingresos y, al fin y al cabo, de beneficios. Evidentemente si quieren tener éxito en la 18Rgs, deberán compensar debidamente a todos y cada uno de los individuos o colectivos que hacen posible que este circo funcione pero, o mucho me equivoco o el tiempo acabará demostrando que la inicial oposición que la propuesta ha levantado entre algún grupo es, en realidad, una lógica toma de posiciones orientada a negociar esa justa retribución monetaria. Fue en este sentido que Matt Wilhelm, linebacker de los 49ers, ya apuntó que “obviamente, los jugadores quieren ser compensados por dos partidos más”. Blanco y en botella, leche.

LA PRETEMPORADA NECESITA UNA REFORMA. Como segundo argumento de peso escribiré una verdad que está en boca de todos: la pretemporada es una enorme pérdida de tiempo. Sí, los jugadores nos dirán que es un tiempo dedicado a la preparación física; los offensive/defensive coordinators afirmarán que deben preparar sus playbooks, los head coach de turno clamarán a favor de la preparación general del roster y a los tests necesarios para descartar o dar continuidad a algunos jugadores e incluso los assistants to special teams alzarán sus brazos a los cielos implorando más tiempo para practicar sus inútiles estrategias, etc… pero todo eso sencillamente es el botón de muestra de una forma de organizar la competición francamente mejorable. Para el espectador –quien siguiendo el razonamiento del punto anterior no olvidemos que es, en definitiva, el cliente-, la preseason no tiene ningún aliciente; de todos es sabido que los equipos apenas hacen jugar a sus estrellas más que algún cuarto de forma discontinua y que, por miedo a posibles lesiones, es imposible ver sobre el terreno de juego, durante la última jornada de pretemporada, a ningún titular. Así pues, asumiendo una pretemporada francamente mejorable, el modelo de organización de la NBA puede aún enseñar varias cosas a la NFL, como la D-league o el summer basketball camp, lugares donde dirimir qué piezas interesan y cuáles no, totalmente al margen de las formaciones titulares, etc. No será tan descabellada la idea de cargarse parte de la pretemporada cuando son los propios jugadores quienes opinan que “quitaría dos partidos de pretemporada” a juicio de Desmond Clark, el TE de los Chicago Bears.

UNA CLASIFICACIÓN MÁS JUSTA. Carson Palmer mostró su disconformidad con la propuesta al declarar, con una lógica cartesiana de las que sientan cátedra, que “con 18 partidos, cada uno de ellos pierde un poco. 16 está más compensado”. Según el QB de los Cincinnatti Bengals, las franquicias son conscientes de la importancia que supone ser derrotadas en un partido por la pérdida de posibilidades de llegar a los playoffs. Efectivamente, añadiría yo, una pérdida de 1/16 para ser exactos; pero por esa regla de tres, ¿por qué no aprobamos una reducción de la regular season a 14 partidos?, sin duda la carga de dramatismo en cada partido sería mayor!. Carson remató sus manifestaciones con un lacónico “a más partidos, menos emoción” pero lo cierto es que adoptar la 18Rgs significaría también hacer una competición más justa ya que de esta forma se contribuiría a evitar aquellos famosos dobles y triples empates en los que uno o varios equipos quedan fuera de los playoffs por diferencias no significativas. Quizá sería buena idea esperar a que la próxima regular season finalice, cuando los Bengals queden fuera de los wildcard en un cuádruple empate, para saber si Carson Palmer sigue creyendo que un par de partidos más no hubieran contribuido a que realmente el mejor equipo fuera el que se clasificara, ¿verdad?.

CUANDO EL CANSANCIO Y LAS LESIONES SOLO SON UNA EXCUSA. Uno de los argumentos de mayor peso que se utilizan para rebatir la 18Rgs es aquel que plantea dudas en cuanto a la capacidad de un deportista de élite, sólidamente entrenado durante un mínimo de diez años, fortalecido su cuerpo hasta límites difíciles de concebir, sometido a exhaustivos chequeos médicos, controlado por un régimen nutritivo ajustado a sus altas necesidades energéticas y con una mentalidad enfocada a triunfar en la NFL, sea capaz de soportar los perniciosos efectos del cansancio por… dos partidos de más. Empecemos dejando claro que, desde este punto de vista, la tan cacareada regular season consiste en jugar –en el término absoluto de la palabra-, 16 y no 17 partidos, con una periodicidad semanal. En la NBA, cada equipo disputa un mínimo de 82 partidos por temporada a menudo jugando tres veces por semana, desplazamientos, entrenamientos y tiempo de recuperación de golpes incluidos. También es necesario puntualizar que para la mayoría de las 32 franquicias, concretamente para 20 de ellas, la temporada acaba con esos 16 partidos pues quedan eliminados al llegar enero… y sólo un par de partidos más tarde únicamente quedan 4 equipos en competición!. Un finalista de la Super Bowl que proceda de los wildcard nunca llegará a superar los veinte partidos por temporada, pero estaremos hablando de cifras cercanas al centenar para un campeón de la NBA; son deportes diferentes con exigencias distintas, sí, pero de igual forma debemos tener en cuenta la carga física repercutida al deportista. Si consideramos que, de media y sumando los tiempos discontinuos, podemos conceder, siendo muy generosos, que un individuo juega 1 partido completo durante la pretemporada y si destaca lo suficiente puede llegar a participar en la Pro Bowl, más una temporada regular sin lesiones, las cifras están tan próximas a la propuesta de 18Rgs que casi parece una broma aducir riesgo de cansancio o lesiones.

Por cierto, añadir dos partidos más a una temporada vendría a ser, en el global de la vida deportiva de un jugador, como si éste hubiera prorrogado su carrera en poco más de un año. ¿Es preferible para ese profesional hacerlo de forma prorrateada, con capacidad física para superar cualquier lesión o hacerlo en el fin de sus días de gloria, con un ya cuerpo castigado?. ¿Cuál de las dos alternativas le interesará más a su equipo?. ¿Y al público?, ¿preferiremos ver una versión extendida de Jared Allen, Larry Fitzgerald o Chris Johnson ahora o dentro de 8 años?.

Por si no bastaran todos estos argumentos, debemos recordar en este punto que no es la primera vez que en la historia de la NFL se plantea ampliar la temporada regular. Hasta 1960 la regular season estaba compuesta por 12 partidos; se mantuvo en 14 hasta la incorporación en 1977 de las nuevas franquicias de Tampa Bay & Seattle alcanzando las actuales 17 jornadas. En todos y cada uno de los cambios siempre existió un riesgo de cansancio o lesión añadido pero, la historia se ha encargado de demostrar que es algo controlable.

Para concluir; la ampliación de la regular season a 18 partidos es una oportunidad para disfrutar de este deporte. No constituye un riesgo excesivo de perjuicio físico a los jugadores y de hecho, la realidad demostrará que todo será una cuestión de precio, de salario, de emolumentos, de pasta, vamos. La competición ganará en espectáculo sin correr el peligro de convertirse en interminable, tediosa o aburrida. La NFL tendrá la oportunidad de continuar adelante, como siempre lo ha hecho, mejorando aquello que revierta en beneficio, en este caso, ajustando la temporada a su debido cometido y tamaño. Y es que, al fin y al cabo, quien puede rechazar el caramelo de ver a nuestro equipo favorito un par de partidos más al año? Todos los sabemos en febrero, ¡esto acaba demasiado rápido!

Illegal Return

Jordi

* * *

Quién si no iba a ilustrar el 16
Terminada la exposición de Jordi, voy con mi turno. No se me ocurre una canción más adecuada para acompañar mis alegaciones que 16 Forever, de los Dictators.



He de admitir que cuando se empezó a comentar la propuesta de ampliación de la temporada regular me pareció una buena idea. Aparte de pensar qué bien, voy a poder disfrutar de más NFL, me pareció una vía de desatascar el conflicto entre clase obrera y capitalista. Creía que, como iba a crecer la tarta, tocaría más para repartir, y de ese modo se llegaría a un acuerdo sobre el nuevo convenio colectivo de la NFL (como sabéis, si no se llega a un acuerdo para la próxima temporada, no tendremos liga). Lamentablemente, la clase propietaria no tenía pensado hacer concesiones. Sin perjuicio de que quizá en el futuro esta pueda ser una vía de solución al conflicto, a día de hoy no parece que lo sea.

Y así, con el paso del tiempo, mi postura a favor de la ampliación de la temporada regular a 18 partidos por equipo se tornó en contraria. Todo se puede resumir en un motivo, que se desglosará después en varios fundamentos diferentes, pero que todos tienden a él: el espectáculo va a ser peor. O dicho de otro modo, prefiero ver 17 jornadas buenas que 19 no tan buenas y unos playoffs peores. El nivel de juego muy probablemente bajaría. ¿En qué me baso para decir esto?

En primer lugar, las lesiones y el desgaste. Este es un argumento impopular. La primera vez que te lo dicen piensas "venga ya, hombre, que no son nenas". Ya, pero aunque también suene impopular decirlo, sobre todo teniendo en cuenta lo que cobran los susodichos, los jugadores no son máquinas. El football es un deporte salvaje, con un riesgo de lesión supremo. Es evidente: cuantos más partidos, más lesiones. Con ello, las bajas para playoffs, cuantitativa y cualitativamente serán superiores. Creo que eso es lo más grave: que cuando llega la parte más importante, emocionante e interesante de la temporada, falten estrellas o jugadores importantes. Además, los que no lleguen lesionados, llegarán más cansados. Prefiero menos partidos de temporada regular a cambio de que lleguen más jugadores y en mejores condiciones a la postemporada. Los partidos de Verdad, con mayúsculas, son los de los playoffs. No me negaréis que lo que todos esperáis con impaciencia es que lleguen las eliminatorias. ¿Queréis que se aplace su llegada un par de semanas, que los jugadores que lleguen lo hagan más cansados, y otros no puedan competir? Ni de coña, Sr. Goodell.

También se acortaría el ciclo de vida de los jugadores, tanto por las lesiones adicionales como por el desgaste superior. Sobre todo en algunas posiciones, como running back, donde la esperanza de vida es relativamente corta, el cambio sería muy perjudicial. Prefiero disfrutar de los Chris Johnson, Maurice Jones-Drew, Adrian Peterson y compañía durante más años que verlos un par de partidos más cada temporada.

En relación con lo anterior, las plantillas deberían estar compuestas por más jugadores. Más que 53, como ahora, y con más gente en el practice squad. Entrarían jugadores de menor nivel. Morralla, esta es vuestra oportunidad (iba a poner "con todos los respetos", pero llamándoles "morralla" creo que no cabe utilizar esa expresión). El problema sería parecido al que encontramos, en un nivel superior, con la "sobreexpansión de las ligas". Este es un mal que sufren, creo, todas las Grandes Ligas. Sobran equipos. No hay tantos jugadores buenos en el mercado como para confeccionar 32 plantillas competitivas. Siempre hay equipos pésimos. Con 20-24 equipos, no veas el nivelazo que habría. Económicamente no tiene sentido, pero deportivamente sí. Con la ampliación del calendario regular sucedería algo similar. Entraría mucho jugador mediocre.

En segundo lugar, la pretemporada. Sí, esa puta mierda. Esos partidos carentes de interés alguno para el aficionado. Esos cuatro partidos que Goodell dice que no son necesarios porque los aficionados no los quieren. Bueno, por una parte dice que los partidos de pretemporada no interesan a los aficionados, pero al mismo tiempo NFL.com promociona el Preseason Pass (sólo disponible en Estados Unidos) que por un precio de 40 dólares permitía ver todos los partidos de pretemporada: ¿si no interesa la pretemporada, por qué la intentas vender por el nada módico precio de 40 dólares? ¡viva la coherencia, Sr. Goodell! Dice Goodell que mejor dejamos la pretemporada en dos partidos. Ni de coña, vamos. La pretemporada es FUNDAMENTAL para poder ver a los mejores en la regular season. Es una parte esencial del "proceso de selección" de los empleados de cada equipo.

Como sabéis, el equipo titular, entre los cuatro partidos de pretemporada, disputa aproximadamente el equivalente a un partido completo. La mayor parte del tiempo la protagonizan segundas, terceras y enésimas unidades. Muchos jugadores desconocidos, no drafteados, intentan hacerse un hueco en las plantillas. Tienen tiempo: aproximadamente, el equivalente a tres partidos completos. Si la pretemporada es de dos partidos, los titulares volverán a disputar el equivalente a un partido completo. Solo queda un partido completo para el resto de la tropa. Tiempo sin duda insuficiente para que los desconocidos muestren su talento. Y si lo muestran, no podrán confirmarlo en otros partidos. Un ejemplo: Frank Zombo, linebacker no drafteado de los Packers. Hace un mes, un completo desconocido. Hoy es un jugador más de la plantilla de Green Bay, y quizá importante, gracias a su excepcional rendimiento en pretemporada. En particular, el tercer partido, contra los Colts, fue espectacular. Partido que no habría existido si se hubiese aprobadoya la reforma propuesta por Goodell. Como este, ejemplos a patadas. ¿Que los partidos de pretemporada son un tostón para el aficionado? De acuerdo, pero son muy útiles para el "proceso de selección" de las franquicias. Tanto, que esta cuestión fue la clave para que cambiase mi opinión acerca de la reforma de la regular season. Otra cuestión que contribuiría al descenso del nivel medio de la competición, sin duda, ya que muchos talentos se quedarían fuera de la liga por falta de oportunidades.

En tercer lugar, la pérdida de importancia de cada partido de la temporada regular. Este es un argumento que se escucha más en college football entre los que defienden la estructura de competición actual, sin playoffs, pero claramente es exportable al caso. Uno de los factores que hace de la temporada regular de la NFL la más interesante de las Grandes Ligas es que el margen de error es ínfimo. Sólo 16 partidos. Una mala racha, y estás fuera. Por eso cada partido es casi una final. Cuanto más se amplíe la regular season, menos importantes serán los partidos, más descafeinados.

En particular, los duelos divisionales perderán importancia. El sistema de clasificación para playoffs se basa en las divisiones. Si bien los balances de victorias-derrotas entre equipos de distintas divisiones no resultan comparables, pues juegan contra rivales diferentes, en el ámbito intradivisional sí lo son. 14 de los 16 partidos son comunes, y de esos 14 partidos, 6 son contra rivales de división. Por tanto, no cabe duda de que casi siempre el que queda campeón de división ha sido el mejor de los cuatro. Podemos discutir si el sistema es más o menos equitativo (ya lo hice en este este artículo), pero si se opta por el sistema de divisiones, más partidos implicará menor importancia de los enfrentamientos directos intradivisionales, y, por tanto, se puede dar el caso de que un equipo que pierde todos los enfrentamientos directos contra un rival de división queda por delante de este en la clasificación final, algo que aunque hoy es posible, resulta difícil. ¿Por qué Green Bay fue segundo de la NFC Norte y los Vikings primeros? Simplemente, porque Minnesota ganó los dos duelos divisionales. Con que los Packers hubiesen arañado una victoria contra Minnesota, habrían sido campeones de división. Creo que sería injusto que los Packers quedasen por delante de los Vikings habiendo perdido los dos enfrentamientos directos. Si ampliamos a 18, los duelos divisionales serán menos trascendentes, y la clasificación de cada división, menos representativa de qué equipo ha sido mejor entre los cuatro.

Finalmente, y aunque no tiene que ver con el nivel de juego, no me resisto a apuntarlo: los récords. ¿Es que nadie ha pensado en los niños, digo, los récords? ¿A que os gusta, os intriga, saber si Chris Johnson bate el récord de yardas de carrera de Eric Dickerson? Todos los años estamos pendientes de los récords. La estadística. Cómo nos gusta comparar. Y poder decir: supera el récord de yardas de pase de la franquicia. O, sin ser tan grandilocuentes, comparar el rendimiento de unos jugadores con otros. Desde 1978, la temporada regular es de 16 partidos. Por tanto, las estadísticas individuales y colectivas son comparables desde esa temporada. Todo eso lo perdemos si se amplía la temporada regular. Sin duda no es un argumento concluyente, pero bueno, sería una mierda. Ya no puedes comparar a Dickerson o a CJ con el nuevo fenómeno que supera sus récords. O aspirar a batir a Dan Marino. No, los datos ya no son comparables. Y no me vale con hacer promedios u otro tipo de ajustes, porque estarán siempre viciados. Amantes de la estadística, levantaos contra los reformistas.

En resumidas cuentas, quedémonos como estamos, que estamos muy bien. A ver si de tanto estirar la goma va a terminar por romperse.

Y que nadie se lleve a engaño: cuando Goodell dice que su propuesta es "por los fans" no miente, pero la frase está incompleta. Es una metonimia, el todo por la parte. Realmente es lo hace "por los bolsillos de los aficionados". De ahí quiere sacar más dinero. Que no tiene nada de malo, pero que diga toda la verdad. Menos hipocresía, por favor. No tengo ninguna duda de que de lo único que depende que la ampliación de la temporada regular salga adelante es del vil metal: si se llega a un acuerdo económico entre jugadores y propietarios, habrá más partidos. El deporte es lo que menos importa, como siempre.

* * *

Muchas gracias a Jordi por su colaboración, creo que esto ha quedado de puta madre. No es peloteo. Me encanta discutir, como bien saben los que sufren de mi compañía. Nada mejor para enterarse de un tema que conocer varios puntos de vista. Espero que este sea el primero de muchos enfrentamientos blogueros.

Ya conocéis nuestras opiniones. ¿Vosotros qué preferís, 16 o 18? Abro encuesta para que el ciberpueblo se pronuncie.

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