viernes, 11 de junio de 2010

Mundos de fantasía

Antes de entrar al fondo del asunto me gustaría agradecer sus aportaciones a todos los que dejan comentarios en el blog. Tanto a los comentarios elogiosos como a los que no lo son tanto. Aunque he puesto un contador de visitas para hacerme una idea de cuánta gente lee los artículos que publico, uno nunca sabe si interesan o si, siquiera, realmente alguien los lee. Lo dicho, muchas gracias a todos los que escribís comentarios, aunque sea (seguramente con razón) para censurar alguna salida de tono (que no las dejará de haber, porque si no no sería yo y, además, este blog no haría honor a su nombre).

Bueno, tras una entrada sobre cuestiones históricas, retomamos la actualidad de la NFL. Actualidad en sentido amplio, porque el tema del artículo de hoy no se refiere a la actualidad de competición en sí, o por lo menos a la competición real, sino a una cuestión derivada de la realidad de la competición, pero que año a año adquiere mayor importancia.

Vengo a hablaros de fantasías. No de lo primero que te sale cuando buscas "fantasías" en Google. Es curioso: si buscas "fantasías" en Google, los primeros resultados solo tienen connotaciones sexuales. En cambio, buscas "fantasy", en inglés, y el tema ya no va de sexo, sino (entre otros resultados, pero es el primero) de lo que venimos a hablar aquí: de las fantasy leagues (ligas fantásticas). Sirva esto como muestra de que la importancia de las fantasy leagues es mucho mayor en el mundo anglosajón que en el español (bueno lo admito, como algunos os habréis dado cuenta, he hecho trampa, que he usado el plural --fantasías-- en español y el singular --fantasy-- en inglés, ¿os molesta un poquito de manipulación? ¿a que no? si lo hacen constantemente en el mejor programa de humor de la televisión española, con permiso del ya difunto Muchachada nui; hablo de El gato al agua, clarostá).

¿Qué es una liga fantástica? Lo explico por si alguno no lo conoce, aunque supongo que sí. En cualquier caso, como lo académico es definir el concepto central del texto antes de la parrafada sobre el tema en sí, os digo qué es, con carácter general, una fantasy league. Definimos, inspirándonos en la mayor fuente de conocimiento actual (la Wikipedia) la liga fantástica como un juego donde los participantes actúan como gestores de un equipo ideal (no de la muerte, sino en el sentido de que no es real, es una idea --esto me da pie a contar la anécdota de una profesora de lengua que tuve con, digamos finamente, problemillas de dicción -era gangosa- y pronunciaba casi igual [ð] que [ř]; cuando nos hablaba de nosequé de un mundo irreal -¿o era ideal?- le preguntamos como cuatro o cinco veces si estaba diciendo irreal o ideal; menudo cabreo se pilló, se creía que la estábamos puteando, "¿¡es que no está claro lo que digo!?" y nos quedamos con la duda, oye--). El equipo ideal (e irreal) compite contra otros equipos ideales de gestores "fantásticos", acumulando puntos basados en las estadísticas generadas por jugadores o equipos reales en un deporte. Estas estadísticas se traducen en puntos del equipo fantástico aplicando unas fórmulas predeterminadas por el organizador de la liga fantástica. Curioso el afán del ser humano por construir conceptos teóricos para explicar la realidad cuando, en muchas ocasiones, lo más sencillo es observar la propia realidad (digo, que vaya mierda de definición he dado, si lo mejor es poner un ejemplo práctico, que se entiende mucho mejor).

En España el tema de las ligas fantásticas no tiene demasiada importancia, no es un deporte (virtual) de masas, al contrario que en Estados Unidos. ¿Por qué? Pues porque aquí lo único que importa es el fútbol (permítaseme la licencia, sé que el fútbol tampoco es un deporte de masas en España, únicamente lo son dos equipos --el que no debe ser nombrado y el que le gana siempre-- y la recientemente denominada La Roja --seudónimo que pertenecía antes a la selección chilena--), y el fútbol es un deporte que se presta poco al fenómeno del fantasy, ya que genera pocas estadísticas individuales y la importancia de la estadística individual es muy inferior a la de otros deportes (v. gr., football o baloncesto). En definitiva, las ligas fantásticas de fútbol no triunfan porque, objetivamente, en un partido de fútbol pasan muy pocas cosas importantes, y así es muy difícil crear un juego algo interesante (no interpretéis de lo anterior que no me gusta el fútbol, aunque reconozco que cada vez me aburre más; me gusta, y mucho; de hecho, estoy impaciente por calzarme los ocho partidos del Mundial de viernes a domingo, salivando que estoy). Por esa falta de estadísticas casi todos los fantasy games relacionados con el fútbol terminan echando mano de las puntuaciones (totalmente subjetivas) que los medios de comunicación otorgan a cada jugador.

Así, la competición de fantasy española que seguramente os sonará más es la Liga Fantástica Marca, cuya puntuación se basa en parte en las puntuaciones que da el diario a cada jugador. Supongo que todos hemos jugado alguna vez a este juego. Admitamos que es bastante mierda (como todas las fantasies de futebol). Sobre fútbol, la otra competición de fantasía española que conozco es el Comunio (al que están enganchados varios compañeros de curro, y yo que no lo entiendo), que se basa también en la puntuación del As. Una mierda. Al final dependes de la decisión de un redactor cuyos criterios a la hora de puntuar pueden ser muy diferentes a los de otros del mismo periódico (por ejemplo, Segurola casi nunca pone ceros por respeto a los jugadores, mientras que otros redactores los ponen con mucha alegría), por lo que el juego está viciado.

Dejando de lado las ligas fantásticas futboleras, la competición fantasiosa más importante de este país (y la mejor) es el Super Manager de ACB.com. Esta sí que mola, y engancha hasta a los que no les gusta el baloncesto. ¿Por qué está tan bien? Pues porque el baloncesto se presta a esto. En baloncesto la estadística es muy importante (al acabar un partido, todos miramos las estadísticas de los jugadores, los box scores, para juzgar el partido que han hecho). Sí, la estadística no lo es todo, hay "intangibles" que ahí no se ven y hay también auténticos especialistas en maquillar sus números, pero la estadística aquí vale mucho. Al Super Manager sí que juego, y no de cualquier manera, sino en la mejor liga privada: la de los Tanchos Panchos, en la que participan jugadores de lugares tan recónditos como Grecia o Arganda del Rey, y a la que hasta la propia web oficial de la ACB se ha rendido (no, no tengo el honor de aparecer en ninguna de las fotos que ilustran el artículo). No faltan ni los estatutos.

Bueno, centrémonos, que seguro que más de uno está pensando que este artículo es una basura y que hablo de todo menos football. Ahora viene.

Para encontrar los orígenes del fantasy football nos tenemos que remontar hasta 1962. El inventor fue uno de los socios de los Raiders, Bill Winkenbach. En este artículo (en inglés) de Fantasy Sports Publications cuentan la historia con detalle. Estaban los Raiders inmersos en una gira de partidos fuera de casa, por el este norteamericano. El colega Bill, junto con dos compadres, estaba mazándose a copas y, al calor etílico, pergeñó las normas de la primera liga fantástica. En el 63, el tema se formalizó, y fundaron la Greater Oakland Professional Pigskin Prognosticators League. El acceso estaba reservado a quien cumpliera alguno de los siguientes requisitos: tener un cargo administrativo en alguna franquicia de la AFL, tener relación directa con el football como periodista o haber vendido o comprado al menos 10 abonos de los Raiders para la temporada de 1963. Era una competición elitista. El resultado, en palabras (traducidas) de uno de los participantes en este juego pionero: "la competencia era feroz. Se destrozaron amistades. Hubo algunos divorcios. Pero los chicos solían intentar entrar por todos los medios". Bueno, da gusto comprobar que ya desde el principio la competición era sana. Qué sería de esto sin los piques, ¿no? Sin la tensión, el sufrimiento adicional que aportan las fantasy leagues, el temor a cagarla, la satisfacción por la victoria...

La idea se popularizó por los States y fue creciendo, creciendo y creciendo. Seguramente el factor más importante en la expansión del deporte fantástico haya sido Internet. Fundamental. Como con casi todo, uno piensa "joder, ¿y cómo se las arreglaban para hacer esto antes de que hubiera Internet?". Pues sí. En los deportes fantásticos, donde los cambios de jugadores jornada a jornada son esenciales, si no existía Internet... ¿por carta? Pues supongo que sí, por correo ordinario. Qué caca. Ahora con el Interné, es el frenesí: dispones de infinitamente más información, esperas hasta el último segundo para decidir con qué jugadores salir la próxima jornada, consultas las estadísticas de unos partidos que normalmente te importarían una mierda de manera enfermiza (F5, F5, F5...). Y los fantasy games crecieron y crecieron. Mucho, tanto que la fantasía invadía la realidad, llegando incluso a desplazarla en importancia (bueno, quizá desplazarla no, pero empujarla un poco sí).

Os pongo unos ejemplos: como dice el artículo que enlazaba antes, el running back de los Titans Eddie George decía que lo que más le preocupaba de su rendimiento en la temporada 2001 no era haber decepcionado a sus compañeros o a la afición de los Titans. No, lo que más sentía era escuchar a la gente en cada aeropuerto "eh, tío, te tenía en mi equipo de fantasy" y Eddie respondía "lo siento, este año podría ser elegido en la última ronda del draft" [al hilo de esta anécdota, os cuento otra parecida aunque al revés: en el tren de vuelta de León con los jugadores del Estu, tras el glorioso triunfo que nos dio la permanencia el año que no bajamos, un ilustre Tancho Pancho le dijo a Sergio Sánchez lo más importante que le podía decir en un día como ese "Sergio, de puta madre, te tenía en el Super Manager" y Sergio le respondió "pues te habrá ido muy bien" (había hecho 20 puntos y 10 asistencias)].

El otro ejemplo de la preocupación de los jugadores por la fantasy, de la temporada pasada: a falta de menos de 2 minutos para el final del partido Jaguars-Jets, los Jaguars perdían por un punto y estaban a pocas yardas de anotar, metidos en field goal range. Entonces, los Jets, ya sin tiempos muertos para parar el partido, sabían que la única manera de ganar ese partido era dejar anotar un touchdown rápido a los Jaguars y recuperar el balón para intentar la heroica. Y dejaron pasar, sin oposición real, a Jones-Drew hacia la end zone. Sin embargo, el de los Jaguars, muy listo, se arrodilló a una yarda de la end zone. Ahí se quedó el balón, los Jaguars dejaron pasar el tiempo y chutaron el field goal que les dio la victoria en los últimos segundos, para no dejar tiempo de reacción a los de East Rutherford, NJ. Esta acción tan inteligente implicó una pérdida de puntos en las ligas fantásticas, que habrían sido más de haber anotado el touchdown. Al terminar el partido, Jones-Drew pidió perdón a sus propietarios fantásticos. En esta foto le veis postrándose antes de llegar a la goal line.


Esto son indicios emocionales de la enorme importancia de los juegos fantásticos en los Estados Unidos, pero vamos con algunos números: según las estimaciones de la Fantasy Sports Trade Association estadounidense, 27 millones de adultos americanos (sinceramente, no sé qué quieren decir con "americanos", seguro que no quieren decir americanos, pero no sé si se refieren a solo estadounidenses o también canadienses) participan en competiciones de fantasy. No pocos. según un artículo de la revista Time de agosto de 2009, la industria del fantasy (sí, tiene la consideración de "industria") mueve 800 millones de dólares (supongo que al año). De media, cada jugador de fantasy se gasta 73 dólares en su participación en estas fantásticas competiciones. Por otra parte USA Today hablaba, también en agosto de 2009, de que los anunciantes ven un mercado muy atractivo en los jugadores de fantasy, por lo que se gastan importantes sumas de dinero en publicidad incrustada en estos juegos. ¡Pero si hasta existen órganos arbitrales (como este y este) dedicados a resolver disputas por temas de fantasy!

La obsesión por estas fantasías llegan a tal punto que las estimaciones indican que los fantasy sports provocan pérdidas de productividad en horario laboral valoradas en 9000 millones de dólares (a saber cómo hicieron esta estimación; en fin, que tampoco os fiéis, porque es imposible comprobar si esta estimación es precisa).

Creo que no hace falta que añada mucho más para entender la importancia que tienen estos juegos. A la NFL le viene de maravilla, claro, como a cualquier competición en la que se basen las fantasy leagues. Crece el seguimiento y el interés por los partidos. Ya no hay partidos intrascendentes, para un jugador de fantasy todos son igual de importantes, porque puntúan igual. Y anda que no da millones. En 2006, la NFL suscribió un contrato de 5 años de duración con el operador de telecomunicaciones Sprint, por 600 millones de dólares, y en virtud del cual se permitía a los abonados de Sprint gestionar sus equipos fantásticos desde sus teléfonos móviles. Acojonante, ¿verdad?

Pero un momento, ¿no íbamos a hablar de un tema de actualidad? ¿qué tiene de actualidad algo que existe desde hace tanto tiempo? Pues el tema está de actualidad porque recién (como dirían los argentinos) NFL.com ha presentado la nueva versión de su fantasy, a todo trapo, acaparando la portada de la web. Si es que entras en NFL.com y no ves más que fantasy por todos lados. Esta nueva versión del juego incluye, como novedad, la posibilidad de que los participantes en el juego vean resúmenes de los partidos y de las evoluciones de los jugadores de sus plantilla. Que no falte información. Es la fantasymanía.

Hay muchísimos fantasy games de la NFL, organizados por diferentes proveedores (desde NFL.com hasta Yahoo! Sports o ESPN.com, por nombrar a algunos de los más importantes). El sistema, a diferencia del del Super Manager ACB o de la Liga Fantástica Marca, no permite que los equipos de una misma liga compartan jugadores. Aquí hay exclusividad: al jugador que tienes tú no lo tiene nadie más. Para eso se organiza un draft de fantasía. Cuando ya tienes tu plantilla, tienes que escoger cada jornada a tu equipo titular, el que suma puntos. Suele estar formado por estos jugadores:

  • 1 Quarterback;
  • 2 Running Backs (RB);
  • 2 Wide Receivers (WR);
  • 1 jugador a elegir entre RB o WR;
  • 1 Tight End;
  • 1 Kicker; y
  • una defensa o los equipos especiales de determinado un equipo completo (por ejemplo, te pillas la defensa de los Jets).

¿Y cómo se puntúa? Pues aunque también depende de cada liga, suele hacerse así:

  • 1 punto por cada 25 yardas de pase;
  • 1 punto por cada 10 yardas de carrera;
  • 1 punto por cada 10 yardas de recepción;
  • 6 puntos por anotar un touchdown;
  • 4 puntos por dar un pase de touchdown;
  • -2 puntos por cada pase interceptado o fumble perdido;
  • 1 punto por cada extra point conseguido;
  • 3 puntos por cada field goal de hasta 39 yardas; 4 puntos por field goal de entre 40 y 49 yardas; y 5 puntos por cada field goal de más de 50 yardas;
  • 2 puntos por posesión recuperada por la defensa;
  • 1 punto por sack de la defensa;
  • 2 puntos por safety conseguido por la defensa;
  • 6 puntos por touchdown anotado por la defensa; y
  • 2 puntos por kick bloqueado.

Temo que con tanto número los pocos que hayáis leído todo el rollo anterior os hayáis cansado definitivamente y paséis de seguir leyendo, o activéis el modo lectura en diagonal. No lo hagáis, amigos.

Dicho todo lo anterior, muy elogioso con el fantástico deporte fantástico, la cuestión de actualidad que me ha llevado a escribir sobre este tema fue un artículo que leí hace poco de Don Banks en Sports Illustrated. No a todo el mundo le gustan los deportes fantásticos. Al señor Banks no le gustan nada, a pesar de que parte de su sueldo seguramente se genere gracias a los fantasy sports (y él que lo admite). Las objeciones de Banks no vienen de ahora, sino de 2001.  En su artículo de este año viene a reconocer que la fantasy ha tomado el control de la NFL. Sin embargo, lo que me pareció más interesante fueron sus críticas a los juegos fantásticos, las que hizo en 2001 y en las que se reafirma. Son diez:

1. Cambia la manera en que ves los partidos. Te fijas en los árboles (jugadores) y no ves el bosque (el partido). Totalmente cierto, a mí me pasa. Y no mola. Los jugadores sustituyen al alcohol en la popular canción alcohol, alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos [según otras versiones para ponernos], el resultado nos da igual. Pues no, hombre. Lo importante debería ser el partido real, no el virtual. ¿Cuánta gente de la que ve el partido con atención realmente lo está viendo?

2. Glorifica a los "acumula-estadísticas" en perjuicio de los jugadores de equipo. En otras palabras, que los jugadores más valiosos son los que hacen mejores números, y no los más valiosos (los que más inciden en el resultado de un partido). Bueno, esta objeción no acabo de comprarla. Todo jugador de fantasy sports debe ser consciente de ello, de que lo que importa es la estadística y no lo bueno que sea un jugador, y que el MVP de la fantasy league no tiene por qué ser el mejor en la realidad, aunque es verdad que la gente que sigue una competición solo o principalmente porque tiene un equipo de fantasy puede llevarse una impresión equivocada.

3. Convierte en héroes a niñatos con problemas. Esta objeción es curiosa. No creo que sea muy adecuada, porque se centra en un caso específico: el Randy Moss de 2001, que causaba grandes problemas en el vestuario que perjudicaban al equipo. No lo compro. De un caso particular no se puede extraer una crítica general.

4. El frikismo. Esta es mi traducción de lo que Banks llama "the geek factor". Creo que está bien traducido. Dice que el nombre de la gente cuya principal fuente de entretenimiento son cosas que no suceden en realidad es Trekkies (seguidores de Stark Trek). Vamos, que los que se obsesionan con esto son unos raros de cojones. Puede que fuera cierto en un principio, pero hoy en día, cuando juega tantísima gente, no creo que sea así. Aunque es verdad que tiene bastante de freak la cuestión.

5. La muerte de la offseason. Esta crítica es curiosa, cuanto menos. Dice que por culpa del fantasy, la gente está obsesionada con la NFL los 365 días del año, las 24 horas del día, sin descanso. ¿Esto es malo?

6. Se centra ridícula e injustamente en el ataque y en los anotadores de touchdowns. Sí, es verdad, desde la defensa se ganan campeonatos. Y en las competiciones fantásticas sobre football pasa casi desapercibida. Tanto, que en la mayoría los jugadores no existen. Tienes que elegir directamente a toda la defensa de un equipo. Qué desagravio. Aunque es cierto, estaríamos solamente ante una mala selección de los criterios de puntuación, que se podría subsanar. No es, pues, un mal intrínseco al fantasy football en sí.

7. El corazón dividido. En esta sí que estoy de acuerdo. Esto es una puta mierda. Cuando tengo en el Super Manager a un tío que juega contra el Estu, no me mola nada cuando tira, está el balón por el aire y... joder, no, que lo falle, pero si lo mete bueno, si lo tiene que meter alguien, que sea el mío. No, no puede ser. Las  ligas fantásticas hacen que desees el bien a tus jugadores más odiados. Eso no puede ser. Es una cuestión de principios. La fantasy los corrompe. Seamos conscientes de ello.

8. La proliferación de expertos. Esta es graciosa. Normal que le parezca a Banks, aparecen los periodistas especializados en fantasy. No os imagináis cuántos hay. Ni los ríos de tinta que corren para hablar de esto. Hasta publicaciones especializadas. Claro, a Banks no le gusta, más gente a chupar del bote periodístico. Bueno chico, pues a mí esto me resulta indiferente. Por lo menos es un trabajo decente, ¿no? Si no seguro que terminarían en el mundo de las drogas, de la prostitución o lo que es peor, de cantante de Pignoise (uno de los días más tristes de la historia de la música fue aquel en el que Álvaro Benito se lesionó tan gravemente que tuvo que dejar el fútbol).

9. El dinero. Que se mueve mucha pasta con las ligas fantásticas. La gente se pica y pone pasta. Bueno, no veo que sea tan grave, salvo que nos pongamos muy moralistas y digamos que toda apuesta debe desaparecer, que tampoco lo termino de ver. Sí, el dinero lo corrompe todo, pero bueno, también da de comer, ¿no?

10. Lo que mola llevar la contraria. Esta es buena. Estoy de acuerdo. Anda que no mola defender lo que nadie defiende. Eres guay. No eres un borrego más. ¿Que a todo el mundo le molan las fantasy leagues? Pues solo por ser diferente, a mí no. Toma ya. Argumentaco.

Bueno, como habréis visto, de todas las críticas que hace Banks de los deportes fantásticos, solo un par resultan razonables, aunque me parecen bastante importantes: que hace que no veas el partido, sino a los jugadores, con lo que se pierde la esencia del deporte, y el tema del corazón dividido.

Nunca he jugado a un fantasy game de la NFL. Creo que este año tampoco va a ser. Aparte de que así evito hacer el ridículo, no me apetece el estrés de ver todos los partidos con tensión. No, así no voy a disfrutar sosegadamente del football. Así que, más allá de este artículo, no esperéis que hable mucho de fantasy. Si os queréis informar de eso, os recomiendo que le preguntéis al especialista patrio, el experto de Football Speech.

Para terminar, una reflexión ajena al football. Aún a espera de confirmación oficial, lanzo un ataque preventivo y poco elegante, aunque sincero: le deseo lo peor a Sergio Rodríguez en su (más que probable) nueva aventura en la triste sección deficitaria. Ojalá comande a la derrochadora nave vikinga a un nuevo fracaso (otro más) en un marco incomparable, como la flamante Caca Mágica. Menos mal que cuando mi hermana estuvo hace unos meses en Nueva York no tenían su camiseta de los Knicks en la NBA Store. En un día en el que hablo de fantasías, una pesadilla cobra visos de realidad (me criticaréis por esto, pero como adelantaba en el párrafo introductorio, sin salidas de tono y exabruptos no sería yo). Esta canción es para él. Social Distortion, Far Behind. Que la disfrutéis, es cojonuda.

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